El baño deja de ser un riesgo
Para muchas personas, la piscina es el único ejercicio que pueden hacer sin dolor y el único rato del día en que el cuerpo no pesa. Y sin embargo, es también uno de los puntos donde más se abandona la actividad: el borde resbaladizo, la escalerilla estrecha, la necesidad de que alguien te ayude a entrar y a salir. Con el tiempo, se deja de bajar.
Un elevador de piscina cambia esa ecuación. Es un asiento o plataforma con accionamiento hidráulico o mecánico que desciende al usuario hasta el agua y lo sube de vuelta, con movimientos suaves, control desde el propio asiento y sin necesidad de apoyo de terceros. Se instala fijado al borde del vaso o sobre una base en el pavimento, según el modelo.
Es también una solución de responsabilidad para hoteles, apartamentos turísticos, comunidades de propietarios y residencias: permiten que cualquier huésped o residente pueda usar la instalación sin poner en riesgo su seguridad ni la del personal.